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Cómo hizo una mujer de 60 años para bajar dos tallas con un experimento de ayuno (y sin pasar hambre)

Recuerdo mi cumpleaños número 60 como si fuese ayer. No es que haya sido una fiesta muy grande; solo estaba presente mi familia y mis amigos cercanos.

Y también el ser consciente de que, en mi corazón, no me sentía como alguien que ya tiene 60 años.

Es decir, no podía concebir cómo es que, en mi mente, sentía como si tuviese 30 años, pero mi cuerpo, los dolores que sufría y mi peso que seguía acumulándose, ¡me hacían ver como si tuviese 70!

Esa tarde, después de acabar con la última porción de mi pastel de cumpleaños, me dije a mí misma que bajaría de peso y me convertiría en esa mujer que durante mucho tiempo quise ser.

Soñaba con convertirme en una mujer activa y juvenil, con una larga vida por delante.

Estaba motivada, pero realmente no sabía por dónde empezar. Ya había probado las dietas keto, paleo, Atkins, Weight Watchers, y muchos otros métodos de pérdida de peso y dietas, y fallé con todos ellos.

No podía soportar la sensación de hambre, contar calorías o macros (¡lo peor!), o tener que dejar de comer mis comidas favoritas.

Pero este experimento de ayuno me funcionó de maravilla para bajar de peso y mejorar mi salud, y fue súper sencillo.

Es irónico y un poco triste que me haya costado más de 60 años encontrar qué es lo que se requiere para bajar de peso exitosamente.

Yo antes del experimento de ayuno

A los 60, me resultaba habitual quedarme sin aliento simplemente por moverme por mi casa. El dolor en mis articulaciones era agotador. ¡Y odiaba mi reflejo en el espejo!

Solía imaginarme cómo sería caminar con mi cabeza en alto, sintiéndome ligera y grácil, mientras algunos extraños por la calle girasen su cabeza para mirarme al pasar.

Me veía a mí misma como una esposa, madre y abuela juvenil y activa.

Pero mi cuerpo no reflejaba la imagen interna que tenía de mí.

Me sentía y me veía pesada. Estaba constantemente preocupada pensando que la gente me juzgaría por mi apariencia.

Pedir comida en lugares públicos me generaba ansiedad, porque sentía que podía adivinar los pensamientos de las personas a mi alrededor:

“Deberías comer menos”. 

“Oh, no debería estar pidiendo eso.”

“¿Por qué no pruebas con una ensalada en vez de una hamburguesa con queso?” 

Me la pasaba sudando bajo varias capas de ropa, sufriendo dolores de articulaciones y fatiga constante.

Lo peor fue cuando empecé a esconder snacks por toda mi casa. De esta manera, podía comer algo cuando quisiese, sin que nadie me vea o me juzgue.

Pretendía sentirme bien con mi cuerpo, pero estaba sufriendo

Me sentía avergonzada de mí misma.

Hasta que un día, encontré un artículo que hablaba sobre los beneficios del ayuno.

Explicaba cómo es que el ayuno intermitente ayuda no solamente a bajar de peso, sino también a prevenir la diabetes tipo 2 y otras complicaciones causadas por llevar un estilo de vida poco saludable, y por la edad.

El artículo me condujo a un desafío de ayuno que parecía sencillo de hacer. Me inspiró. Decidí probarlo, pero solo por un tiempo.

Solo necesitaba saber si servía para bajar de peso o no.

Para aquellas personas que no sepan qué es el ayuno intermitente: es comer dentro de ciertos bloques o períodos de tiempo que te resulten cómodos.

Quería ver resultados rápidos y necesitaba sentirme cómoda con lo que estaba haciendo, así que decidí hacer el método 16:8. Decidí probar este experimento de ayuno por 28 días.

Antes de empezar, completé un cuestionario corto que me dio toda la información que necesitaba sobre mi nuevo viaje. Primero, un plan de ayuno personalizado, y después, todas las herramientas necesarias para bajar de peso.

El cuestionario también calculó mi IMC, que desafortunadamente me mostró que entraba dentro de la categoría de obesa, y que tenía que bajar al menos 25 kg.

Temía terminar decepcionada otra vez, pero los resultados me dejaron sin palabras

Tenía algunas dudas cuando empecé este experimento. Sentía que quizás no debería haberlo hecho. Temía que fuese a fallar otra vez.

Pero era mi único camino para intentar salir de la miseria, así que decidí darle una oportunidad. Aquí debajo tienes una breve lista de todo lo que fui pasando durante el experimento.

Día 1. 

Me desperté pensando que quizás debería empezar mañana. Pero después reuní fuerzas, y con un poco de ayuda virtual de mi lado, empecé mi experimento de ayuno. Parecía algo que podía hacer.

Día 3. 

El plan inicial fue pesarme cada semana, pero necesitaba saber si el ayuno le estaba haciendo algo a mi cuerpo o no. Así que me subí a la balanza (algo que detestaba hacer).

Las líneas parpadeaban mientras esperaba. Parecía que iba a tardar una eternidad en mostrarme los dígitos. Y finalmente ahí estaban. ¡Había bajado 1,5 kg!

Días 4–6. 

¡Me sentía como una guerrera! Cociné comidas sencillas aprobadas por un nutricionista profesional, e incluso me permití personalizarlas un poco a mi gusto.

También, a esta altura, formé un hábito de ponerme objetivos de ayuno y leer información útil sobre el tema. Todo esto lo recibía por email. Solía hacer esto por la mañana, al tomar un café.

Día 7.

Ya podía ver que mi abdomen sobresalía menos que antes. Mis niveles de energía aumentaron. El experimento de ayuno estaba saliendo bien.

Día 8. 

Recibí una llamada temprano.

Mi hermana me invitó a cenar. Me encantan las reuniones así. Pero esta vez, es algo que me daba miedo.

La cena estaba fuera de mi horario de alimentación.

Por un momento sentí pánico y le dije que no podía ir. Colgué el teléfono y me sentí miserable y enojada a la vez.

Recordé todas las veces que me restringí y me privé a mí misma de las comidas que me gustan.

Una vez hasta me alejé de mis familiares y amigos, solo para evitar ese sentimiento horrible de haber fallado cuando no podía resistirme a comer algo estando con ellos.

“¿Y esto qué tiene de distinto?”, pensé.

Fue entonces cuando me di cuenta. SÍ QUE PODÍA reunirme con mi familia para la cena, y SÍ QUE PODÍA comer todo lo que quisiese y pasar un buen momento con ellos.

Lo único que tenía que hacer era utilizar la información que leí en mis emails, y cambiar mi hora de alimentación. Mi horario normal para comer era desde las 10 AM a las 6 PM. Simplemente lo moví desde las 12 PM a las 8 PM para ese día. 

Sentí una alegría indescriptible esa noche. Lo pasé muy bien con mi familia. Fue la primera vez en mi vida que me sentí tan feliz con mi decisión de bajar de peso de esta manera.

Volví a mi horario de alimentación de 10 AM a 6 PM el día siguiente. Se acoplaba mejor a mi rutina diaria, pero desde ese día en adelante nunca rechacé una invitación de mis amigos o mi familia.

Sin importar a qué hora fuese.

Día 28 y resultados finales

Como mis experiencias pasadas no dieron resultado, sinceramente pensé que este experimento se iba a terminar en un día o dos, conmigo comiendo una barra de chocolate de mi escondite secreto.

También pensé que la sensación de hambre me iba a superar, pero casi no tuve.

Los números hablaron por sí solos: Había bajado 8,5 kg y reducido 30 cm de mi cintura. ¡Bajé dos tallas!

Al mirarme al espejo en mi habitación, me di cuenta por primera vez de lo mal que me quedaba la ropa en mi nuevo cuerpo más delgado.

Y de lo bien y feliz que me sentía finalmente.

La diferencia en mi tamaño, mi humor y mi salud, fueron y aún son tan evidentes, que es imposible no notarlo.

El único programa que me preparó para el éxito

Por primera vez en mi vida, perdí peso con éxito. No fue cuestión de fuerza de voluntad, ya que no tengo mucho de eso. Y tampoco fue suerte. Simplemente tuve todas las herramientas correctas a mi alcance.

Usé MyFastingChallenge para guiarme durante los 28 días.

Empezó con un cuestionario completo de solo 2 minutos.

Respondí unas preguntas simples y coloqué mi altura, mi peso en ese momento, y el peso que deseaba tener algún día (poco sabía en ese momento sobre lo rápido y sencillo que iba a ser convertirlo en realidad).

Entonces recibí información y cálculos de inmediato sobre mi estado físico, y qué tan rápido podía cambiar en solo 28 días.

Estaba impresionada. Fue una experiencia reveladora como nunca tuve. Como si alguien me estuviese mostrando mi futuro y lo gratificante que sería lograrlo.

Desde el principio, cuando recibí en mi email la guía de principiantes para el ayuno, sabía que podía confiar en el proceso.

Recibo boletines informativos diariamente, incluyendo recetas simples y deliciosas (con los macros bien equilibrados), y planes de entrenamiento que funcionan muy bien con la rutina de ayuno.

No tengo que preocuparme de registrar mi progreso porque ellos también hacen eso por mi.

Además, tener la ayuda de un nutricionista profesional 24/7 (que usé múltiples veces para asegurarme de que estaba en el camino correcto) me dio confianza para experimentar con mi comida y cambiar mi relación con ella.

Por fin me sentí libre y en control de mis hábitos. 

Estoy segura de que haber tenido ayuda confiable y calificada en cada paso durante mi camino por primera vez en mi vida, me preparó para lograr los asombrosos resultados que pude obtener.

Hace un mes, era una completa principiante del ayuno. Hoy, estoy más delgada, saludable y feliz que nunca.

No siento que me haya limitado con nada. No sufro hambre, y no siento que esté sola en esta batalla.

Tú también puedes hacerlo.

Desearía haber sabido antes todas estas cosas. No hay secretos. Hay solo un elemento clave: la orientación durante tu camino.

Desearía que pudieses sentir lo ligeros que pueden ser tus pies, lo fácil que es respirar, lo feliz que eres sin tener sobrepeso, lo gratificante que es por fin comprar la ropa que te gusta (y no solo la que te entra).

Y lo halagadoras que son las miradas de tus familiares y amigos.

Puedes lograrlo, y no es complicado para nada.

Las mujeres como yo tuvieron una tasa de éxito de 87% con este programa. Y tú puedes ser una de ellas.

Lo único que necesitas ahora son dos minutos para completar el cuestionario. Sin compromiso. Sin apuro.

Lo mínimo que obtendrás será información sobre ti, y la visión de cómo podrías cambiar. Y lo máximo sería… Que bajes de peso y obtengas todos los beneficios que eso conlleva.

Mira los resultados de dos de mis amigas, que también completaron el cuestionario y decidieron probar MyFastingChallenge por 28 días.

Alba, 52

Paula, 67

0136559

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