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Cómo una mujer de 50 años bajó dos tallas haciendo un experimento de ayuno por un mes (sin pasar hambre)

El ayuno funciona.

Confía en mi. Como mujer de mediana edad, soy cautelosa y generalmente escéptica acerca de todos los métodos de pérdida de peso.

¿Y por qué?

Porque ya los probé todos y fallé miserablemente.

No pude soportar el hambre, contar calorías o macros (¡lo peor!), o tener que eliminar mis comidas favoritas de mi vida.

Pero este experimento de ayuno me funcionó de maravilla para perder peso y mejorar mi salud, y además fue súper sencillo.

Es irónico y un poco triste que me haya tomado más de 50 años aprender qué es lo que se necesita para perder peso exitosamente.

Yo antes del experimento de ayuno

senior woman portrait photo

Mi historia empieza conmigo cansada constantemente por tener que cargar con mi peso al moverme.

Muchas mujeres de 50 se identificarán.

Me quedaba sin aliento al moverme por mi casa. El dolor en mis articulaciones era terrible. Y por supuesto, ¡odiaba mi reflejo en el espejo!

Solía imaginarme con mi cabeza en alto, sintiéndome ligera y grácil, y viendo los extraños girar sus cabezas para darme otro vistazo.

Me veía a mí misma como una esposa, madre y abuela juvenil y activa.

Pero mi cuerpo no reflejaba la imagen que tenía de mí misma en mi interior.

Me sentía y me veía pesada. La ropa ya no me quedaba bien y estaba constantemente preocupada pensando que la gente me juzgaría por mi apariencia.

Comprar comida en lugares públicos me daba ansiedad porque parecía que podía leer las mentes de las personas que me rodeasen.

“Deberías comer menos.”

“Oh, no debería estar comprando eso.”

“¿Qué tal una ensalada en vez de una hamburguesa con queso?”

El verano también me pasaba factura.

La que se supone que es la época más divertida del año, con barbacoas y reuniones familiares, juegos con los nietos y largas caminatas, terminaba siendo una tortura.

Sudaba mucho vestida con ropas muy sueltas, sufriendo dolores de articulaciones y fatiga constante.

Lo peor fue cuando empecé a esconder bocadillos por toda la casa. Así, podía comerme uno cuando quisiera sin que nadie me viese o me juzgase.

Pretendía estar bien con mi cuerpo, pero estaba sufriendo

Sentía vergüenza de ver en lo que me había convertido.

Hasta que un día encontré este desafío de ayuno que parecía ser muy simple. Me inspiró.

Para quienes no sepan qué es exactamente el ayuno intermitente: es comer dentro de períodos o bloques de tiempo donde está bien que lo hagas.

Quería resultados rápidos y necesitaba estar cómoda con lo que estaba haciendo, así que decidí hacer el método de ayuno 16:8. Me di 28 días para probar este experimento de ayuno.

Antes de empezar, completé un cuestionario corto que me dio todas las herramientas que necesitaba para prepararme para este nuevo viaje.

Obtuve un ebook con una guía de ayuno (era una principiante absoluta), una consulta con un dietista profesional, un plan de alimentación diario, acceso a una comunidad privada con otra gente que ayuna, y más.

El cuestionario también calculó mi IMC, que desafortunadamente me mostró que entraba en la categoría de obesa y que debía perder al menos 25 kg.

Temía desilusionarme otra vez, pero los resultados me dejaron atónita

Me sentía insegura cuando comencé este experimento. Por mi cabeza rondaban pensamientos que me decían que quizás no debería hacerlo. Tenía miedo de volver a fallar.

Pero era la única manera que tenía de salir de mi miseria, así que lo intenté.

Día 1. 

Me desperté pensando en que quizás debía empezar mañana. Pero reuní fuerzas y con un poco de ayuda virtual empecé mi experimento de ayuno. Parecía algo que podía lograr.

Día 3. 

El plan inicial era pesarme semanalmente, pero necesitaba saber si el ayuno estaba provocando algo en mi cuerpo. Así que me subí a la balanza (algo que detestaba hacer en el pasado).

Las líneas parpadeaban mientras esperaba. Parecía que la espera iba a durar para siempre. Y por fin aparecieron los resultados. ¡Había bajado 1,5 kg!

Días 4–6. 

¡Me sentía como una guerrera! Cociné comidas fáciles aprobadas por un nutricionista profesional, e incluso me permití adaptarlas un poco a mi gusto.

Además, ya en estos días formé un hábito de ponerme objetivos de ayuno diarios y leer información útil sobre este tema. Todo esto lo recibía por email. Mayormente hacía esto mientras tomaba un café por las mañanas.

Día 7.

Ya podía notar que mi barriga sobresalía menos que antes. Mis niveles de energía aumentaron. El experimento de ayuno estaba yendo bien.

senior female on the bike

Problemas por el camino

En el día 8 desperté con dolor de cabeza y sintiéndome mareada. Intenté seguir con mis planes como siempre, pero sentí que algo andaba mal. Decidí comer algo fuera de mis horas de alimentación para sentirme mejor.

Cuando metí la cuchara dentro del frasco de mantequilla de maní, recordé que tenía acceso a una comunidad de ayuno desde el día uno de este experimento.

Detuve lo que estaba haciendo, encendí mi computadora y busqué consejo. ¡Y estuve tan feliz de haberlo hecho! La comunidad me dio ánimos para continuar.

También usé algunos de los trucos que me dio el nutricionista y puse mi ayuno en el camino correcto inmediatamente.

Me dio formas de eliminar cualquier posible efecto secundario y me explicó todo en detalle.

Fue un gran alivio entender que había soluciones claras para los inconvenientes que estaba teniendo. Esta información estaba disponible siempre que la necesitaba.

No me importa hacer las cosas sola, pero este experimento me mostró lo vital que es la comunidad.

Saber que hay miles de personas como yo pasando por las mismas cosas y ayudándose unas a otras fue motivador.

Un mes después, dos tallas menos

Las siguientes dos semanas me probaron lo importante que es la actitud y el entorno para obtener resultados con el ayuno.

Como mis experiencias pasadas respecto a la pérdida de peso no tuvieron éxito, honestamente pensé que este experimento terminaría en un día o dos, conmigo comiendo una barra de chocolate de mi escondite secreto.

También pensé que el hambre quebraría mi voluntad, pero casi no sentí hambre.

Y rápidamente olvidé mi miedo de tener que pasar la mayor parte de mi tiempo en la cocina preparando comida. Siempre tuve a mano recetas fáciles de preparar.

Me sentí motivada constantemente para mantenerme en el camino correcto con consejos diarios y un registro de progresos que recibía por email.

Fui muy afortunada de tener orientación durante mi camino.

Día 19.

Al pasar frente al espejo en mi soleada habitación, me di cuenta por primera vez de lo mal que me quedaba la ropa al estar más delgada.

Y me sentí muy bien y muy feliz. Es gracioso. Noté que mis amigas me miraban de forma extraña a tres semanas de empezar el experimento.

Estaban un poco celosas de los cambios por los que estaba pasando, pero dudaban en preguntarme cómo o por qué lo estaba haciendo.

La diferencia en mi tamaño, en mi humor y en mi salud era (y todavía es) tan evidente que era imposible no notarlo.

Día 28.

Los números hablan por sí mismos: Bajé 8,5 kg y 30 cm alrededor de mi cuerpo. ¡Dos tallas menos!

Por primera vez en mi vida, me di cuenta de que perdí peso sin sentirme privada de nada.

El único programa que me ayudó a alcanzar el éxito

Por primera vez en mi vida, tuve éxito perdiendo peso. No fue por fuerza de voluntad, ya que no tengo mucho de eso. Y tampoco fue suerte. Simplemente tuve todas las herramientas correctas.

Usé MyFastingChallenge para guiarme durante los 28 días.

Empecé respondiendo un completo cuestionario de dos minutos.

Respondí unas pocas preguntas simples e ingresé mi altura, mi peso en ese momento, y el peso que soñaba en tener algún día (poco sabía sobre lo rápido y fácil que esto se volvería realidad).

Entonces recibí una respuesta inmediata con información y cálculos sobre mi estado físico y qué tan rápido podría cambiar de forma notable en solo 28 días.

Estaba atónita. Fue una experiencia reveladora que nunca tuve antes. Como alguien mostrándome mi futuro y lo gratificante que podría ser si lo lograse.

senior woman relaxing

Desde el principio, cuando recibí la guía de ayuno para principiantes en mi email, supe que podía confiar en el proceso.

Recibí boletines diarios, incluyendo recetas simples y deliciosas (con macros bien balanceados) y planes de entrenamiento que funcionaban perfectamente con mi rutina de ayuno.

No tengo que preocuparme en llevar un registro de mi progreso porque ellos lo hacen por mi.

Además, tener la ayuda de un nutricionista profesional 24/7 (que utilicé en múltiples ocasiones para asegurarme de que estaba en el camino correcto) me dio la confianza de experimentar con mi comida y cambió mi relación con ella.

Siento que finalmente soy libre y controlo mis hábitos.

Tengo la certeza de que recibir ayuda creíble y calificada en cada paso de mi camino por primera vez en mi vida me ayudó a alcanzar los asombrosos resultados que obtuve.

Hace un mes, era una completa principiante en el ayuno. Hoy estoy más delgada, más saludable y más feliz que nunca.

No siento que me haya privado de nada. No paso hambre y no siento que esté sola luchando esta batalla.

Empezar es fácil. Así es como se hace

Me hubiese gustado saber antes lo que sé ahora después de este experimento. No hay ningún secreto. Solo existe un elemento clave: la orientación durante tu camino.

Desearía que puedas sentir lo ligeros que pueden ser tus pies, lo fácil que es respirar, lo feliz que eres sin exceso de peso, lo gratificante que es por fin poder comprar la ropa que te gusta (y no solo porque es lo único que te entra).

Y lo halagadoras que son las miradas de tus amigos y familiares.

Es posible lograrlo. Y no es complicado para nada.

Las mujeres como yo tuvieron un 87% de éxito con este programa. Y tú definitivamente puedes ser una de ellas.

Lo único que necesitas ahora son dos minutos para responder el cuestionario. Sin compromiso. Y sin presiones.

Lo menos que obtendrás será la percepción y la visión de lo que podrías ser. Y lo más que obtendrás será… 

Mira los resultados de otras personas que respondieron el cuestionario y decidieron completar MyFastingChallenge solo por 28 días. 

Alba, 52

Paula, 67

Martina, 51

037519

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